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Somewhere I Belong [Stephanie]

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Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Aiden Casttermiller el Mar Jul 24, 2012 6:11 pm

Las tardes le resultaban largas, tediosas e improductivas. Buscando un libro que leer, se dio cuenta de que ya no tenía ninguno. Desde que había llegado a New Falls, no había parado de leer, de devorar páginas y páginas de novelas que desearía igualar con sus torpes versos.
Decidiéndose a salir, se fue a la ducha para prepararse. El agua era lo único que conseguía poner en claro sus ideas aparte de su tan amado, café. Sin él, seguramente, se habría vuelto loco. No recordaba ni un solo día desde que descubrió su tostado sabor, que hubiese renunciado a él.
Saliendo del baño con la toalla alrededor de la cintura, observó durante un instante las numerosas cicatrices que cubrían su pecho. Sabía cómo se había hecho cada uno de ellas, lo mucho que habían dolido, el tiempo que habían tardado en curar, pero sobre todo, recordaba el extraño sentimiento que le reportaron. Aquellas marcas le definían como persona, decían quién era, y quién sería. Es curioso como una simple marca es capaz de trasmitir la historia de una persona.

La calle está llena de gente paseando, charlando en armonía bajo un sol que recuerda el por qué de la belleza del verano. Unos niños corretean a su alrededor, y Aiden solo sabe sonreír. Algún día quisiera tener hijos, poder ser el tipo de padre que nunca se pierde un partido de su hijo, ni un recital de su pequeña, aunque, para eso, necesita a alguien, y eso, no está muy seguro de poder conseguirlo.
Sin darse cuenta, ya está en la librería. Dentro no hay mucha gente. Hoy en día los jóvenes prefieren gastarse el dinero en otras cosas; en aparatos que Aiden no entiende muy bien para qué pueden servir. Un libro es eterno, una experiencia que puede abrirte muchas puertas, despejarte muchas incógnitas sobre el mundo. En fin, está visto, que él, al igual que los libros, está pasado de moda.

Paseándose por la sección de libros de bolsillo, se encuentra con una muchacha que parece muy resuelta mirando los diferentes estantes. Haciendo acopio de todo su valor, se decide a hablar, a sabiendas, de que no se le da bien expresarse, de que acabará haciendo miles de preguntas absurdas que no vienen a cuento.
-Perdona…-Su voz suena tranquila, no obstante, por dentro tiembla ¿Cuándo olvidó cómo se trata a las personas? -¿Sabes si por aquí hay libros de James Joyce? Los he estado buscando, pero no los encuentro por ninguna parte- Intenta sonreír, parecer lo más amable que puede. Ha venido a este pueblo a cambiar de vida, a mejorar sus malas costumbres, y eso, empieza por sonreír, y no parecer una estatua del jardín de algún libro de Stephen King.
-Espero que no te moleste que te pregunte- Igual le había ofendido que la hubiese preguntado a ella, en lugar de al vago encargado que parecía estar dormitando detrás de la pantalla de su ordenador-es que parecías muy resulta buscando- seguramente aquella chica fuese la clase de persona que siempre tiene las cosas claras, que sabe lo que quiere en cada momento, y que no duda en luchar por conseguirlo.Aguarda a su respuesta sin perder la sonrisa.
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Stephanie B. Collvin el Miér Jul 25, 2012 3:11 am

Pasaba los dedos por los grabados en las esquinas de los libros, esas pequeñas líneas que tenían algunos como estampados o sino metía tenuemente las yemas en los títulos estrambóticos con letras casi gigantes y todas en mayúsculas. Leía, o eso suponía, solo en su mente el nombre del autor y de la obra, pero la verdad que tal vez en el libro número diez y ya había comenzado a pensar en voz alta como preguntándose a sí misma qué decisión tomar, si elegir este o el otro o puede que aquello. Era imposible venir a una biblioteca y terminar con solo un libro en las manos, era imposible ir a cualquier lugar que vendiesen o prestasen libros y solo querer leer uno, y es que no había nada más placentero que llegar a su casa y acostarse sobre su cama, completa y pulcramente tendida-como siempre- a repasar renglón y renglón hasta que las más de cien, doscientas, trescientas…páginas acabasen.

Había venido acá con el fin de sacar algunos libros para la universidad, de esos tomos increíblemente largos y aburridos sobre ciertos temas del área legal, porque su carrera era eso: Derecho, pero como repetidas veces, la misión terminó en fracaso al poner pie y colocar el primer paso en el recinto del silencio más agradable-porque si había algo que le encantase de las bibliotecas a estas horas era la tranquilidad inmediata. Llevaba todo una lista de nombres curiosos y títulos enormes escritos a lápiz y con una caligrafía rápida en la última página de su cuaderno anillado, pero sería por costumbre- o por las pocas ganas que tenía de leer el Quinto Tomo del Código Penal y más- que solo entrando al lugar, desempolvó su calzado en el tapete, giró la cabeza y la agachó un poco como saludando al joven que parecía muy ocupado jugando “Solitario” en su máquina sobre el escritorio y finalmente giró por la derecha. Sabía claramente que los libros de su profesión se encontraban en la parte final, pasando los de letras y al costado de los historia y que en la primera sección se encontraba los “best-sellers” de los años 90, 80, 70 y seguían retrocediendo. Y llámenla ilusa, aburrida, infantil, pero no perdía la costumbre de tomar los mismos libros que alguna vez ya leyó. Podría decir 3 libros, los cuales los había devorado más de 8 veces, y aunque había comprado las ediciones, desde que vino América solo poseía uno que otro escrito propio en su recámara; todo lo había dejado en Inglaterra y sus libros favoritos también. Era interesante ver como a su propio orden iba ordenando todos los libros, a veces lo hacía por abecedario, otras por color y muchas otras por orden de cómo y en qué tiempo las había leído. Llevaba tres en la mano-y estaría llevando cinco si es que no se hubiera puesto a reorganizar toda una estantería-, había decidido dejar algunos y optar por ellos después...hasta que claro escuchas algo que te hace perder la concentración espontáneamente.

Ah- se acomodó el pelo tras la oreja, como para ver si así lo oía mejor y se olvidaba de su tarea que no había sido otra cosa que encaprichamiento. Emitió una pequeña risa de niña con una sonrisa pacífica dibujaba sobre los labios.- ¿No intentaste en los clásicos?-dijo apuntando con el dedo pulgar por dónde más o menos se encontraba dicha sección.- No te preocupes.- se volvió a reír, tranquila.- Solo estaba eligiendo.-y en cierta forma se lo agradecía o probablemente terminaría sepultada entre tanto polvo y una terrible alergia.
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Aiden Casttermiller el Miér Jul 25, 2012 4:55 am

“ ¿Clásicos? Cómo no. Aiden, eres un completo inútil, pero tranquilo, solo tú y la muchacha os habéis dado cuenta”
Sonriendo como un idiota, agradece que no se haya sonrojado. Sí, era bastante obvio que James Joyce estaría entre los clásicos de la literatura, aunque claro, antes, rodeado de aquellos maravillosos libros, todo le parecía un laberinto de letras, sensaciones, y remordimientos de escritores que ansiaban cambiar el mundo con sus máquinas de escribir. Para la próxima vez no estaría mal pensar antes de hablar.
-Gracias- Acercándose un momento hasta los clásicos, repasa con la mirada los nombres que allí figuran. No tarda en encontrar lo que buscaba, aunque al final, acaba llevándose otro par de libros. Aiden prefiere leer la literatura clásica, ahora bien, hay algún que otro coetáneo que le interesa como puede ser: Murakami, Follet, Coelho, Esquivel…La lista es bastante larga.

Con sus tesoros en la mano, vuelve con la muchacha- Bueno, ya he encontrado lo que quería- El dependiente seguía dormitando en su mesa ¡Menuda eficiencia! –Soy Aiden Casttermiller, y acabo de llegar para pasar aquí unas largas vacaciones- Si el pueblo le gusta lo suficiente, cosa que, es más que probable, acabará quedándose en él para siempre. Alguna que otra noche ha pensando cómo sería su vida si viviese aquí, si llegase a formar una familia, y la verdad, en sus sueños, todo parecer ser perfecto.
-¿Eres de por aquí?- Ahora que ha pasado el primer momento de apuro, hablar, no le resulta tan difícil – Cuando encontré este pueblo en Internet, pensé que estaría más bien vacío, o lleno de ancianitos que esperan que sus nietos lleguen los fines de semana- Riéndose de su propia suposición, se fija más en la muchacha que tiene frente a él. Se nota que aún es joven, en sus ojos brilla esa libertad que acaba por extinguirse una vez se cumplen los treinta.
-No sé si ir a pagar o dejar que el encargado siga durmiendo la siesta- Él no podría dormir si trabajase en una librería. Sí, ya se imagina aprendiéndose todos los títulos, devorando libros desconocidos, amando en secreto a viejas glorias que un día alguien odió por tener una visión del mundo innovadora. A veces desearía haber nacido en otra época, haber conocido aquellos principios antiguos que tanto admira.
-¿Qué libros buscabas?- Le gusta conocer los gustos de los demás, ampliar horizontes mediante las opiniones. Cuando estaba en el ejército, tuvo una amiga con la que se pasaba las noches discutiendo sobre el existencialismo, sobre cómo aquella corriente había condicionado al mundo actual. Ella era partidaria de Sartre, y él, de Kafka, ya que, el absurdo es la única explicación posible para este siglo plagado de desgracia, de desigualdad y despotismo llevado a su máxima dicción.

De repente, empieza a reflexionar. Las ideas bullen en su cabeza, y muchas de ellas están a punto de sublimarse. Esta noche no va a dormir. Esta noche acabará el tercer relato de una novela plagada de cuentos que pretenden simular qué es aquello que carcome el alma humana, y aunque es consciente de que eso, es casi imposible de adivinar, necesita hacerlo. Necesita comprender qué hay en sí mismo que está mal. Por qué ahora mismo no está siendo un hombre de treinta años normal.
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Stephanie B. Collvin el Miér Jul 25, 2012 11:21 pm

Le volvió a sonreír como diciendo un “De nada” a su agradecimiento, una costumbre meramente social, pero que mostraba cuán educado era o trataba de ser. Tal vez ella había salido mal parada de esa contienda de buenos modales al no pronunciar un “no te preocupes” o “está bien” o cualquier cosa amable en respuesta de su siempre bien considerado gracias. Unas palabras después de la sonrisa no le hubieran costado nada y de seguro hubieran dado una mejor imagen de ella. Al final, eso era lo que primero vendía alguien. Imagen, imagen, imagen, por algún motivo la tenía atareada los últimos días. Será por la dura exposición que tenía esta semana o porqué la idea de conseguir un trabajo se le había cruzado la mente y casi a escondidas era la única razón por la que leía el periódico cada mañana. Tampoco es que no le gustase leer el diario, pero la humanidad tenía suficiente con las noticias malas y sumamente malas de desastrosas que fielmente luego de levantarse veían en la televisión, en algún canal local, que si ocurrió un accidente o un incendio, o el reporte del tránsito, avisando a todo el mundo que su día comenzaría con el pie izquierdo.

Siguió posando los ojos en los títulos de los libros, limpiando con la yema del dedo ese polvillo reposando sobre la estantería. Mordía con sus dientes la parte interna de su mejilla derecha, podría apostar que si su tía la veía con ese hábito, ahora mismo la estuviera reprimiendo como si se tratase de una pequeña niña, porque por alguna razón-sonando cliché - los familiares nunca dejaban de verte de esa manera. Apretó ligeramente los labios, decidiendo si los llevaba o no, aunque era un hecho que uno por lo menos se lo iba a comprar. Tamborileó los dedos sobre la portada de los libros que tenía recostado en brazos con la delicadeza que se utilizaba a cargar a un bebé ¿Si primero veía en otras secciones?, además de que aún quedaban esos libros tan pesados de su carrera, pero definitivamente esos últimos no eran una muy grata compañía los fines de semana, el tiempo cuando más le gustaba empaparse en las páginas de sus nuevas adquisiciones.

Y esa voz nuevamente. Tal vez no había resultado un ogro feroz o tal vez las pocas personas que se encontraban en la librería-por gusto y no por obligación- les encantaban una compañía que haya leído siquiera la mitad de lo que el otro hizo. Volteó con ayuda de sus talones, dirigiéndose a su nuevo conocido- Stephanie…-respondió, no sabiendo si el caso realmente ameritaba una presentación con nombre y apellido, pero él lo vio así, y lo más justo era darle el suyo.- Collvin. Aunque solo dime Stephanie.- o como realmente lo prefiriera, aunque esos tratos de “Srta. Collvin” le hacían acordar a la universidad. Había dicho que hace poco se había mudado al pueblo en plan vacaciones ¿Un turista visitando una librería en vez de los bares? Era algo admirable. Su madre siempre le había mencionado que a los extranjeros les gustaba conversar, no importaba realmente con quién o dónde, y según su propia experiencia esa afirmación era cierta. Si encontrase a alguien de Inglaterra, por supuesto que le buscaría conversación al instante, siquiera para oír el tono de voz que los americanos parecían odiar.-No.- negó. Muchos meses, incluso casi dos años viviendo en este país y podría ser que el dejo propio de su nación ya no se le notaba.- De Inglaterra, tierra de la reina y la mala comida, dicen muchos.- una publicidad extraordinaria para mi lugar de origen.- En eso no fallaste.- y si se daba una vuelta al vecindario, pues el vecindario hablaría por sí mismo.

Vio, solo de reojo el manojo de libros que llevaba él en los brazos. Menuda combinación para un turista. Reí ante su supuesto intento de acto vandálico.- Pobre muchacho. Tendrá una vida ajetreada.- tratando de pensar en alguna buena razón para que siendo jefe no despedirlo. -Básicos y clásicos- mostró los libros que tenía en las manos: Historia de dos Ciudades y La noche. Eran solo dos, y estaba bien de acuerdo al dinero que traía en su bolsos, otra buena razón por la cual tampoco se había animado a buscar los que realmente necesitaba cumpliendo con su carrera.- ¿De dónde eres?- preguntó de repente, puede que fuera de lugar, pero era un cuestionamiento natural y tradicional después de que alguien te dijera que había venido de visita a la ciudad.
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Aiden Casttermiller el Jue Jul 26, 2012 4:09 pm

Escucha a la muchacha sin perder su pacífica sonrisa. Una vez estuvo en Inglaterra, pero fue solo de pasada para ir a Suecia. Londres era tal cual se la había imaginado en las miles de historias que había leído acerca de la ciudad. Algún día le gustaría volver. Recorrer cada una de sus calles, imaginar qué debían de haber sentido sus habitantes en los siglos pasados.
-Bonito país- Mirando de nuevo al mostrador, niega con la cabeza. Será mejor que espere a que el muchacho termine su siesta, no vaya a ser a que se despierte de mal humor. Lo que menos le apetece ahora es tener que lidiar con un adolescente irascible.
- ¿De dónde soy?- La pregunta es más bien para sí mismo. Nunca se había parado a pensar de dónde era. Había nacido en Luisiana, pero en teoría, según su partida de nacimiento, sus padres eran suecos. Aiden ni se sentía americano, ni se sentía europeo. De hecho, siempre había querido experimentar alguna clase de orgullo patriótico, cantar un himno y sentirse identificado con sus letras. Es más, una de las razones por las cuales se enroló en el ejército, fue esa búsqueda por un lugar al que pertenecer.
-Nací en Nueva Orleans, Luisiana- Cada vez que le mencionaba a alguien su ciudad natal, la mayoría, preguntaban en tono jocoso si había visto algún vampiro, o alguna criatura mágica- pero mi familia era originaria de Suecia- Cuando cumplió la mayoría de edad fue a investigar sobre sus raíces, mas lo único que pudo averiguar, era que sus padres tampoco tenían a nadie más, que se habían ido a América a probar suerte.
-Al finalizar el instituto, me trasladé a Nueva York- No hubo ninguna razón en especial para esto último. Sencillamente un día se levantó y tuvo la idea de irse a vivir a una de las ciudades más pobladas de América. A veces hacía las cosas por antojo o instintito, y la verdad sea dicha, no solía equivocarse en sus determinaciones.
-Me vine aquí para descansar un poco de la gran ciudad- Un lugar nuevo es siempre sinónimo de renovación, de oportunidad para dejar de lado todas aquellas cosas que se destierran en los vetustos lugares donde se ha vivido. Es curioso, pero el ser humano, deja huella en cada objeto que posee.

El dependiente parecía haber despertado, desde su esquina, sonrío a ambos como si acabasen de cruzar la puerta. Aiden le devolvió el saludo con tranquilidad; al menos no le había hecho esperar una eternidad.
- Y tú, Stephanie, ¿cómo es que abandonaste Inglaterra? – Le resultaba bastante curioso que una inglesa quisiese venir a un pueblo perdido de América- Si se puede saber, claro- Haciendo un gesto para que le acompañe hasta la caja, deja sus libros frente al dependiente. La suma de ambos no es gran cosa, aunque tampoco es que esté mal de dinero. Tiene una pensión vitalicia por haber dejado el ejército, más todo lo que ha obtenido de la venta de su primera novela.
- ¿Te apetece tomar un café?- No tiene pensando hacer nada más por hoy, y un café, siempre es bienvenido por sus papilas gustativas- Yo invito- Quería agradecer a Stephanie su amabilidad desinteresada; pocas veces tenía la oportunidad de toparse con personas así, por lo que, celebrarlo, era la mejor manera de mostrar su gratitud.
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Stephanie B. Collvin el Sáb Ago 11, 2012 7:33 pm

Se rió haciendo el típico sonido de “ja”, “ja”.- Gracias. Se lo diré a la reina cuando la vea.- trató de sonar graciosa, aunque a veces era algo que no le salía muy a natural. Envidiaba a esas personas que parecían alegrar a todo el mundo con tan solo una palabra y nada más, ella necesitaba un poco más de tiempo y muchas más palabras.- ¿Estuviste ahí?-preguntó, nuevamente un raciocinio lógico después de su pensamiento sobre el país anglosajón. Vaya, vaya, Londres y ahora América, parecía tener una vida un tanto turbada, pero bastante interesante. Es más, la vida no sería vida si no hubiera esos pequeños detalles y que él los haya logrado mediante viajes lucía atrayente. Luego declaró ser de Nueva Orleans, una ciudad que ciertamente nunca había visitado más que en postales o diferenciándola en el mapa estadounidense, aunque su conocimiento de la geografía americana se mantenía chico hasta el momento. Si ni siquiera le hubiera dicho que quedaba en Luisiana estuviera adivinando en qué estado quedaba dicho, y sí, adivinando, porque no quería parecer una tonta preguntando cosas así como si realmente lo tuviera que saber.

Suecia y ahora Nueva York, la vida de ella quedaba tan lejos de ser interesante. ¿22 años, cierto? Suponía que él tenía unos 30. Aún podía ser capaz de decir que le faltaba una decena de años para cumplir todo lo que él hizo. Una decena de años que cinco de ellos, y posiblemente otros cuantos más, se irían estudiando, pasando sentada en alguna aburrida carpeta frente a un pizarrón.

Volteó suavemente el rostro, acomodando un flequillo tras su oreja. Si había algo que la disgustaba era que algo le tapase la vista, y más que eso, le molestaba rotundamente que alguien le dijese que se amarrase el cabello.
Está bien, desde niña- o más bien, desde que abandonó su hogar nadie le decía eso.- pero ya había agarrado la manía. El dependiente sonrió y saludó, ella hizo lo mismo, manteniendo los libros sobre su brazo izquierdo. Tal vez había oído su conversación de ellos sobre salir sin pagar los libros que rápidamente se despertó, tampoco era algo que no quería averiguar, prefería venir con la mente y la conciencia tranquila y sin ninguna mirada acusadora sobre ella. Un poco lunática resultaba ser de vez en cuando.

Dirigió nuevamente la mirada a Aiden.- Los niños deben de dejar el nido que una vez los crió.- simplificó sus razones.- O así aconsejan muchos.-lo acompañó hasta la caja, tal y como él le indicó con sus pasos seguros y convincentes siempre hacia adelante. Parecía una cría.- Gracias.- dijo tomando los dos únicos libros que habría comprado, sacando una pequeña billetera de su bolso. No era muy de su agrado andar de bolso y monedero, pero le servía y no se podía quejar por ello. Recibió, sin problemas sus nuevas adquisiciones, casi abrazándolas.- No te tienes por qué molestar.- era la primera vez que encontraba a alguien en la biblioteca con ganas de invitarla a tomar algo.- Puedo pagar mi propio café.- no rechazó la oferta, tal vez si hubiese dicho otra bebida que no fuese exactamente café lo hubiera negado, pero el líquido negro dominaba sobre ella.- Si tenías ganas de invitar, mejor hubieses pagado mi cuenta.- rió, si ella podía con sus libros, también podía con su café.- ¿Yo guío o tú?- preguntó ya en la salida de la librería, bajando las pequeñas escalinatas.

Off: Disculpa la horrenda demora, mi user pasaba ratos molestos con la univ. u.ú Lo siento por no haber avisado
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Re: Somewhere I Belong [Stephanie]

Mensaje por Aiden Casttermiller el Miér Ago 15, 2012 9:33 am

Asintiendo ante su pregunta sobre su estancia en Inglaterra, sonrió. Aunque tampoco podía decir realmente que hubiera estado, pues apenas había tenido tiempo de ver nada. Siempre se había jurado a sí mismo que volvería, no obstante, jamás había tenido la oportunidad de hacerlo, o las verdaderas ganas para darse un viaje a la otra punta del continente.
Los aviones le encantan, pero no le gusta la idea de no poder pilotarlos, de no poder revisar su maquinaria de arriba abajo para asegurarse de que todo funciona correctamente.
-Supongo que es un paso lógico- Comenta refiriéndose a lo que ella ha comentado sobre abandonar el nido- Aunque en tu caso ha sido un paso de gigante; te has ido a la otra punta del mundo- Si bien Stepanie tiene la ventaja de que en ambos lugares se habla inglés, le sigue pareciendo una locura irse tan lejos para buscar independencia; aunque por otro lado, es de admirar el calibre de la decisión que ha tomado.
-No me molesta pagar el café, y tienes razón, quizá te habría ayudado más que hubiese pagado los libros- Por su cabeza rondó la idea de hacerlo, mas no se atrevió por miedo a su reacción. Muchas mujeres se sienten heridas sin un hombre trata de ser cortés con ellas.
-Creo que será mejor que guíes tú. Aún no he explorado el pueblo- Y no por falta de tiempo, precisamente. Desde que había llegado, Aiden , se había limitado a llevar una vida de asceta.

Camina al lado de la muchacha. En su mente, analiza sus gestos. Se ve desde lejos que es una persona confiable, amable con cualquiera que le regale dos minutos de su tiempo.
Las personas que ha conocido Aiden a lo largo de su vida siempre han sido parecidas a él mismo, por ello, jamás ha llegado a intimar realmente con ninguna. Puede decir que ha tenido amigos, mas él mismo sabe que realmente no lo eran. La coraza con la que se protege le impide ver más allá de la primera impresión que la gente le causa.
Desde el incidente del ejército se ha jurado a sí mismo que dedicará todo su esfuerzo en mejorar este punto, por lo que, ahora intentará conocer mejor a la muchacha, y si la situación se precia, llegar a ser amigos, o al menos, conocidos que intercambian algo más que un soso, pero educado, saludo.

-La cafetería no parece muy llena- Señala con la mano la cristalera- El café no está mal, aunque para mi gusto, podrían cargarlo más. La cafeína sabe mejor cuanto más concentrada está- Nunca ha sido capaz de tolerar el sabor del descafeinado- Y por favor, deja que te invite. Quiero agradecerte lo amable que has sido conmigo- Aiden no se siente satisfecho sino hace algo por los demás. Si por él fuera, habría regalado todas sus posesiones al primero que pasase, pero claro, en una sociedad donde todo debe seguir unas normas, una acción como aquella lo tacharía de loco, y la verdad, acabar encerrado en un psiquiátrico o en alguna institución no está entre sus planes de futuro.
-Si quieres, puedes pedirte algo con el café. Casi es la hora del té- Nunca ha sido seguidor de la sana costumbre de merendar, pero en compañía sí que le anima pedirse un café con pastas- Supongo que estás en la universidad…-Iniciando la conversación, se relajó sobre su asiento a la espera de que el camarero atendiese su pedido.


Off: No te preocupes <3


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